• Arturo López

Cómo superar el pánico escénico desde un enfoque cognitivo conductual

Actualizado: ago 22

La expresión frente a una audiencia es una actividad cada vez más común en diversos contextos en los que se desenvuelve una persona, como lo son el profesional, el académico y el social. Es una tarea para la cual se requiere de un dominio escénico mayor para conseguir transmitir a la audiencia el mensaje con seguridad al momento de hacerlo.

Hablar en público tiene como fondo un tema de relaciones sociales y como tal, provoca emociones funcionales o disfuncionales como el miedo. (Filliozat, 1998).



Es importante tener claro que “el miedo funciona como una señal de alarma, cuya función, como la de todas las señales de alarma, es avisar de un peligro, para enfrentarse mejor al mismo. La cuestión es que esa señal de alarma esté bien regulada” (André, 2004, p. 18).

Es por eso que el objetivo de toda intervención que ayude a la persona a mejorar su desempeño al hablar en público tiene que ver con evitar que el miedo llegue al grado de volverse el impedimento de realizar la tarea de expresión.

Así pues, el miedo se basa más en una protección respecto a peligros reales o de mantenerse alerta ante un evento posible que pueda poner en riesgo la integridad de la persona. Existe otra emoción que se puede presentar relacionada a perder el control, se trata de la ansiedad.

La ansiedad es un sentimiento de amenaza o aprehensión orientado hacia el futuro, que va asociado a la sensación de que las cosas son incontrolables o impredecibles.



Resulta entendible que una persona se sienta ansiosa ante un evento de expresión frente a una audiencia, ya sea justo antes de entrar o incluso días antes o en el momento de recibir la noticia de su participación con dicha tarea en específico. En realidad, es importante recalcar que muchos de los pensamientos que preocupan ni siquiera llegan a suceder.

¿Cómo puede entonces una persona darse cuenta de si está sintiendo miedo? Esto se puede manifestar de diversas formas y hay tres dimensiones que comprenden el miedo con las cuales las personas se enfrentan a fin de conseguir el dominio escénico.

Las tres dimensiones del miedo son:

  • Emocional (opresión, temor, vergüenza, temor a hacer el ridículo, sentirse vulnerable, expuesto)

  • Psicológica (percibir el mundo como un lugar lleno de peligros, se activan las creencias limitantes, se presenta la profecía autocumplida de que algo saldrá mal)

  • Conductual (Considerar huir en cualquier momento, temblar, cambios en la voz, sudoración)

El miedo puede ser ocasionado por haber vivido alguna experiencia directa de un trauma, haber experimentado una determinada situación que detonara ese miedo o presenciando algún evento que lo provocara. El miedo puede ser también aprendido por verlo en alguien cercano o por escuchar, leer o ver algún video sobre los peligros de alguna determinada situación, puede llevar a establecer o mantener un miedo personal (Antony, 2014).

Para contrarrestar ese miedo, se pueden incluir habilidades como técnicas de respiración, herramientas para calmarse, manejo adecuado de voz, lenguaje corporal adecuado, estructura de la presentación, manejo apropiado del tiempo, uso de material de apoyo, técnicas para captar la atención de la audiencia, habilidades para resolver sobre la marcha e improvisar, entre otras.

La terapia cognitiva afirma que las emociones negativas se originan debido a las interpretaciones y creencias negativas que las personas aprenden, algo habitual en las personas con miedo escénico. Además, se considera una opción apropiada debido a que la persona conoce sus pensamientos.

Burns (2015) afirma: “El modelo cognitivo se basa en tres ideas sencillas:

  1. Usted se siente tal como piensa.

  2. Cuando está angustiado, se está engañando a sí mismo. La ansiedad es consecuencia de pensamientos distorsionados, ilógicos. Es una estafa mental.

  3. Cuando cambie su manera de pensar, podrá cambiar su manera de sentirse” (p. 22)

Los pensamientos reales, basados en evidencias ayudan mucho para lograr calmarse. Por ejemplo, si la persona teme que se le vaya a olvidar su exposición puede apoyarse de la presentación, llevar algunas notas adicionales, tener algún video para proyectar en caso de que sienta que se le olvide, puede repetirse una frase positiva, etc.

También ayuda pensar lo que uno le diría a un amigo o familiar que estuviera en esa situación y ese mismo consejo aplicarlo para sí mismo.

La preparación del tema es un elemento que también ayuda a reducir los niveles de ansiedad de forma considerable. Es una práctica que se debe inculcar en los expositores y que se debe realizar como hábito. Vale la pena eliminar la creencia errónea de que la exposición comienza justo cuando se está frente al público, hay mucho trabajo previo que hay que realizar.



El miedo escénico tiene solución y ello compromete a seguir apoyando y dado resultados para quienes padecen de este tema limitante.


Referencias

  • André, Christophe (2004). Psicología del miedo. Temores, angustias y fobias. Barcelona: Ed. Kairós

  • Antony, M. & Swinson, R. (2014). Manual práctico para el tratamiento de la timidez y la ansiedad social. Bilbao: Desclée de Brouwer

  • Burns, David (2015). Adiós ansiedad. Barcelona: Ed. Paidós Filliozat,

  • Isabelle (1998). El corazón tiene sus razones. Barcelona: Ed. Urano

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