• Arturo López

¿Qué hacer si mi pareja no quiere ir a terapia conmigo?

En mi experiencia trabajando con parejas en procesos de acompañamiento, ha sido común que al inicio uno de los dos integrantes no haya querido asistir a consulta. Existen muchos mitos y malos entendidos respecto a lo que sucederá en la terapia de pareja y una vez que ambas personas se dan cuenta de lo que se trata y la forma de trabajar, pueden obtener los beneficios que este tipo de procesos brinda de forma individual, como pareja y como familia.


Por tal motivo quiero comentar algunos de los aspectos que causan confusión y la forma real en como suceden:


“Me van a echar la culpa a mí de los problemas de mi pareja”

En realidad, las parejas tienen responsabilidad compartida de las situaciones que ocurren y como tal se deben abordar para encontrar formas de solucionar los problemas.


“Ella/Él va a contar todo a su conveniencia”

El terapeuta escucha ambas partes y facilita el logro de acuerdos y mejoras en la relación. No juega un papel de árbitro para determinar un ganador y un perdedor.


“¿Qué va a pensar el terapeuta de mí/o de nosotros?

Es un profesional que se dedica a eso y no emite un juicio, facilita por medio de recursos, mecanismos que permitan a la pareja salir de sus problemas. El espacio de consulta, es un espacio libre de juicios.


“Vamos a terminar peor de cómo llegamos”

Eso dependerá en gran medida de la pareja y de su compromiso hacia el proceso y las tareas que este conlleve. En realidad, los resultados suelen ser muy buenos en esas parejas que se comprometen y trabajan para solucionar sus problemas, a fin de cuentas, para eso asisten, ¿cierto?


“Nosotros debemos poder solucionar nuestros problemas por nuestra cuenta, ¿para qué necesitamos a alguien más?"

Es cierto que se puede llegar a arreglar un problema por medio de trabajo en pareja sin ayuda externa, pero también es importante reconocer cuando eso no es suficiente. Hay ocasiones en las que necesitamos recursos distintos, una visión más amplia y tratar soluciones diferentes. Si nosotros no arreglamos en casa todo por nuestra propia cuenta (estufa, agua, luz, auto, etc.), ¿por qué no considerarlo para nuestra relación de pareja?


“¿Qué van a decir nuestras amistades o familia si se enteran que estamos yendo a terapia de pareja?”

¿Importaría realmente el qué dirán?. Y si fuera así, la respuesta apropiada sería: “Qué bien que le invierten en cuidar su relación, es señal de que se aman


“La terapia de pareja es para aquellas que tienen problemas y nosotros estamos muy bien”

La terapia de pareja puede tener muchas aplicaciones, no solo cuando hay problemas entre los involucrados. Puede ser para mejorar su relación, salir de rutina, planear cambios (nacimiento de hijos, cambio de trabajo, lugar de residencia), sexualidad, definir nuevos acuerdos, etc.



Estos son solo algunos de los comentarios más comunes que me ha tocado encontrar y estoy seguro que has escuchado (o pensado) por lo menos uno alguna vez en tu vida de pareja.


Mi invitación es a que pruebes asistir una sesión. Normalmente las mujeres son quienes se sienten más motivadas a buscar acompañamiento profesional y somos los hombres, quienes nos resistimos a participar. Cuando esto sucede, yo les digo a ellas que le digan a su pareja que vaya una sesión y después decida si regresa con base en lo vivido y en lo que mejoren con su pareja. Regresan y eso ayuda a fortalecer la relación porque es un mensaje para su pareja del interés que tienen en mantener una relación basada en el amor y la inteligencia.

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